Relatos finalistas….

La frase propuesta era la siguiente: Si lo que cuento fue verdad o no, lo sabremos algún día cuando crucemos el horizonte.
Y los relatos finalistas son…

TAL VEZ MAÑANA

Si lo que cuento fue verdad o no, lo sabremos algún día cuando crucemos el horizonte. Me he limitado a recoger las narraciones de los heridos y derrotados que pudieron volver de aquellas batallas perdidas tras las fronteras de lo posible. Las palabras del poeta guerrero siguen en nuestros oídos entonando canciones de sol y espadas en llamas, de lluvia y sangre vertida. Nos animan a abandonar los miserables harapos, las ponzoñosas golosinas, la angustiante y agotadora construcción de nuestras propias cadenas. Pero aún pesamos demasiado y nuestras alas son tan cortas como nuestra fe, por eso nos cuesta remontar el vuelo y hemos de seguir bajo las brumas del miedo y el dolor aunque el corazón de la multitud esclavizada palpite a veces recordando los poemas de la libertad. Tal vez, más allá de las lejanas montañas, nos siga aguardando la vieja pero siempre renovada ciudad de Utopía.

ANTES MUERTA QUE SENCILLA

Si lo que cuento fue verdad o no, lo sabremos algún día cuando crucemos el horizonte. Esa era la frase preferida de mi tía Filo desde el accidente que sufrió hace años cuando subida a una escalera, limpiando los cristales, perdió el equilibrio. En la caída se golpeó fuertemente la cabeza, lo que le produjo un traumatismo que la mantuvo en coma varios días. Tan pronto recuperó la consciencia, y nada más abandonar el hospital, su apariencia cambió de forma asombrosa. De ser mujer que apenas prestaba atención a su aspecto, pasó a vestir elegantemente. Alegaba que durante su “ausencia” había visitado el Cielo comprobando que, dependiendo de la indumentaria que lleves el día de tu muerte, así vagas por el más allá. Ella no quería ser como su vecina, que falleció mientras freía huevos, en bata de casa y con los rulos puestos. ¡Por Dios! Ahora, durante su velatorio, no puedo evitar sonreír al verla vestida con su mejor traje y sus perlas e imaginándomela haciendo una entrada triunfal en los Campos Celestiales.

PRÁXEDES

Si lo que cuento fue verdad o no, lo sabremos algún día cuando crucemos el horizonte. En ese momento estaremos llegando mucho más allá de lo que nuestros sentidos pueden intuir ahora. Tu soplo en mi nuca me hará saber que el instante siguiente no llegará nunca y en mis neuronas se agolparán los recuerdos de la sonrisa de mi madre, el olor del mono de mecánico de mi padre, la pelusa de mi gata en la almohada adolescente, el tacto de tu pecho sobre mis pezones desnudos, las cosquillas y el vértigo tembloroso de la noria en descenso veloz junto a los niños en el parque de atracciones, el humo del cigarro quemando mi garganta empeñada en empaparse de nicotina para parecerme a ti… Cuando crucemos el horizonte tú seguirás un camino hecho de juncos y arena, pero yo entraré con paso firme en el infierno infinito de las llamas del crematorio. Adiós, amor. Creía que esto era solamente un coma pero ahora sé que será un punto final.

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