RELATOS FINALISTAS DEL LVIII CONCURSO DE RELATOS BREVES…

Si os apetece pasaros por Gálgala para dejar vuestro voto!

EL REBAÑO

En mis paseos por el monte me suelo encontrar con un rebaño de ovejas…

Esta mañana me he unido a ellas, -llevaba tiempo mirándolas con envidia- y, juntas hemos recorrido cañadas y valles. Hemos pastado y he descubierto que me gusta la hierba. Es lo que más me gusta. Hacia el mediodía ya se nos habían unido otras muchas y formábamos un rebaño muy grande, pero todas hacíamos lo mismo: caminar, pastar y cagar. Hubo, sin embargo, un conato de rebeldía, cuando un corderito se salió del grupo, como queriendo escapar e ir por libre. Un mastín le dio caza y dos dentelladas, y volvió al redil en un “plis plás”. Ninguna más se atrevió. Por la tarde, llegando al pueblo, todo eran balidos y nervios. Salieron a recibirnos personas muy conocidas: Banqueros, políticos y periodistas. Había carteles por todas partes: “REBAJAS”, “COMPRE…” “VOTE POR…” y, al fondo, ¡una tele! ¡Qué subidón! –FIN- Digo… ¡Beeeee!

A VECES VEO COLORES

En mis paseos diarios por el monte me suelo encontrar con un rebaño de ovejas un tanto peculiar. Todas son del mismo tamaño, bien rechonchas y su pelaje es muy esponjoso, lo que, por un momento, me recuerda a los algodones de azúcar del puesto de Sr. Emmerson en la Feria Anual de Queenstown. Pero lo más curioso, son los días en que, tras un fuerte aguacero, sale el arcoíris. Es ahí cuando sucede algo extraordinario: una a una, todas las ovejas se dirigen hacia él, atraídas por su tonalidad. Al cabo de un rato vuelven al prado totalmente coloreadas. El rojo, azul, verde, amarillo, naranja, añil y violeta cubren la campiña al igual que las flores en primavera. Cuando me acerco a su propietario, el Sr. Scott, le pregunto el porqué de este suceso. Con su habitual amabilidad me responde: “Querida, es una forma de teñir la lana, que más tarde se usará en la confección de las chaquetas que dan fama mundial a la región”.
-¿Por qué me mira así Doctor? ¿No estará pensando que estoy loca, verdad? Sinceramente, a mí me parece una explicación de lo más convincente.

O ABRAZO

Nos meus paseos diarios polos montes adoito atoparme con un rebaño de ovellas que me abren paso, ata que chego ao fin do prado. Entón detéñome e a vexo alí, sentada naquela rocha, a ollar o val. Achégome e sento ao seu carón, en silencio. Ela obsérvame, e sorrí, como cada día. Ouvimos o suave lamento do vento. Ollamos como as nubes deseñan figuras imposibles. Compartimos os soños da montaña ao atardecer.
Despois, como tódolos días, ela ofréceme o seu caderno e eu leo o poema ue escrivíu. E así vouna coñecendo un pouco máis, através da súa poesía que me envolve e namora. O de hoxe di:
“Apúrate!, xa queda pouco tempo/ estase pondo o sol, a tarde se enfría/ os nosos ollos só se cruzarán una vez máis/ e non quero pasar outro día/ sen que os nosos corpos se coñezan./ Abrázasme?”
E eu abrazeina…, e xa nunca máis voltei só á montaña.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *