Finalistas de la LV edición del concurso de relatos breves…

Hola, aquí os dejamos los relatos finalistas de este mes.
Muchas gracias a todos por vuestra participación!
Pasaros por aquí si os apetece votar al ganador 😉

DESTRUCCIÓN
Desgraciadamente no había sido sólo una amenaza. La invasión de aquellos inspectores de tierras lejanas de la que todos hablaban, había empezado.
Encerré la muñeca nueva en el armario marrón y arrojé la llave por la ventana de mi cuarto. El unicornio estaba camuflado entre los calcetines, y la libreta con mis dibujos y poemas más controvertidos, bien escondida debajo del colchón.
No entendía exactamente todo lo que mis padres comentaban de lo que estaba ocurriendo en el mundo, y los veía cada vez más preocupados. Pero yo no, yo ya estaba preparada. Nadie sería capaz de encontrar mis poderosas armas de “distracción” masiva.

COMO CONOCÍ A VUESTRO PADRE
Desgraciadamente no había sido sólo una amenaza. La tensión en las calles iba en aumento, y el Gobierno acabó imponiendo el toque de queda. A partir de las 8 de la tarde las aceras debían permanecer desiertas y solo podían circular coches que tuvieran permisos especiales. Las noches, quebradas por ráfagas de disparos y otros ruidos indescifrables, se hacían muy largas. El país entero estaba atemorizado. Pero para mí aquellos fueron los mejores días. No podías bajar al bar después de la cena, y por fin reparaste en mí, aunque yo ya llevaba meses instalada en la pensión. Empezaste a buscarme al terminar la jornada, para comentar los sucesos del día, y hablábamos de política y otras cosas sin importancia. Jugábamos al parchís y a las cartas. Y cuando todo volvió a la normalidad, y fuimos libres para entrar y salir, tú decidiste quedarte.

LA DESPEDIDA
Desgraciadamente no había sido sólo una amenaza de que se avecinaba un cambio importante en su vida. Aquel viaje le ilusionaba, se dormía planeando cómo sería su nueva vida en el extranjero, y se despertaba asustado por la incertidumbre del día a día sin ella, su mente navegaba en un mar de dudas, llevaban juntos una eternidad, conviviendo con la rutina que acabó quemando la ilusión, aquellos silencios se le hacían insoportables, había llegado el momento de escribir el final de aquella historia.
Odiaba las despedidas y esta no era una excepción, planeó cada palabra, cada gesto y estudió la escena, decidió regresar temprano a casa para decírselo esa misma noche, a la hora de la cena. Su sorpresa fue descubrir que ella no estaba sola, y buscaba consuelo enredada en unos brazos distintos a los suyos.

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