Relatos finalistas del LI concurso de relatos breves…

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LA FIERA
Repetimos la pregunta: ¬ŅDe veras merece la pena?. Respuesta: Si, que otra cosa pod√≠a hacer? La fiera me acorralaba d√≠a y noche como cazador a su presa. Cada vez era m√°s sigilosa, apenas audible. Y yo no pod√≠a escapar, porque con el transcurrir de los d√≠as, todos sus sentidos se volv√≠an m√°s agudos y los m√≠os m√°s torpes. Todav√≠a puedo oler su mal aliento, sentir su lengua recorriendo mi cuerpo, o√≠r sus desagradables amenazas y sus garras apret√°ndome cada vez m√°s fuerte. Mi vida apenas ten√≠a valor, pero un d√≠a cambi√≥, dej√© de serle √ļtil. La fiera se cans√≥ de m√≠; ya ten√≠a una nueva v√≠ctima, m√°s joven, m√°s dulce, m√°s tierna‚Ķ Pero no pod√≠a consent√≠rselo y mis sentidos cobraron vida: mis silencios de convirtieron en gritos, mi miedo en valent√≠a, mi cobard√≠a en audacia. La fiera cometi√≥ un error y esa fue mi victoria, porque a mi hija no la tocar√≠a jam√°s. Y ahora ustedes, miembros del jurado, me preguntan si merece la pena mi castigo: s√≠, y mil veces s√≠.

SIN TITULO
– Repetimos la pregunta: ¬Ņde veras merece la pena?. Respuesta:
‚Äď No hubo respuesta. Sa√ļl sigui√≥ con la mirada baja, fija en un punto indeterminado de la mesa, escuchando a los polic√≠as con pasividad. Esa sala de interrogatorios claustrof√≥bica empezaba a pasarle factura: le dol√≠a la espalda y un sudor incipiente brillaba en su frente. Claro que merec√≠a la pena: no iba a contarles nada. No iba a contarles c√≥mo, despu√©s de 5 a√Īos de ausencia, lo convirti√≥ en c√≥mplice de su crimen. Tampoco que a estas alturas deb√≠a estar ya en la Costa Azul. Pero sobretodo no iba a contarles lo mucho que echaba de menos bailar con ella a ritmo de Aretha Franklin en medio del sal√≥n; descalzos, lento. Sinti√≥ una punzada en el pecho, cerr√≥ fuerte los ojos y se lament√≥ para s√≠: ‚Äúmaldita seas‚ÄĚ.
РAgente, lléveselo al calabozo. Cómo odio interrogar a los amantes.

LA VENTANA
Repetimos la pregunta: ¬Ņde veras merece la pena? Respuesta: necesito esa respuesta ‚Äď dijo ella una entre l√°grimas. Mientras ella dec√≠a aquello una vez m√°s √©l segu√≠a sentado con pasmosa tranquilidad en el quicio de la ventana. Sus pies suspendidos en el vac√≠o, las manos a ambos lados de los muslos y la mirada clavada en aquellos p√°jaros que una tarde m√°s cruzan el cielo en busca de latitudes m√°s c√°lidas. Aquella habitaci√≥n se hab√≠a convertido desde hace a√Īos en una c√°rcel de libros y responsabilidades, facturas y peleas. Y aquella misma tarde hab√≠a decidido dejarla atr√°s de la mejor de las maneras posibles: con un final made in Hollywood, uno del que hablasen las vecinas del bloque durante a√Īos; as√≠ que no se lo pens√≥, se encaram√≥ a la ventana, esper√≥ a que se congregase un buen grupo de curiosos, que la prensa local tomase posiciones y la polic√≠a acordonase el lugar. Entonces, sin pensarlo dos veces: abri√≥ sus alas y vol√≥.

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2 Respuestas a Relatos finalistas del LI concurso de relatos breves…

  1. Amanda dijo:

    Mi favorito es el de La Ventana. Me parece que mantiene muchísima tensión hasta el final de la narración. Se sugiere que todo está perdido y parece que la historia terminará en tragedia, pero entonces hay un giro y todo tornaa un final feliz, lleno de esperanza. Un querer huir, un salir volando; ver las cosas desde lo alto, con perspectiva. Me gusta!

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